Inversión
Con tipos aún elevados, la renta fija vuelve a ofrecer rentabilidades reales atractivas. Repasamos duración, crédito y cómo encajarla en una cartera.
Tras años de tipos en mínimos, la renta fija vuelve a ofrecer rentabilidades nominales y reales atractivas. Una cartera diversificada puede volver a contar con la deuda soberana como colchón y no solo como lastre.
La decisión clave es la duración: con recortes de tipos descontados, la deuda larga ofrece potencial de revalorización, pero también más sensibilidad ante sorpresas de inflación. El crédito corporativo investment grade ofrece un punto intermedio interesante. Como siempre, la asignación debe ajustarse al horizonte y al riesgo de cada inversor.