Economía
Mientras la inflación general desciende con relativa facilidad, la subyacente se resiste. Por qué es la métrica que de verdad observan los bancos centrales.
La inflación general ha bajado con relativa facilidad gracias al componente energético, pero la subyacente —que excluye energía y alimentos— se resiste a descender al ritmo que desearían los bancos centrales.
La persistencia de la subyacente se explica por la rigidez de los servicios y la lenta transmisión de los salarios a los precios. Es la métrica que los bancos centrales observan de verdad: mientras no se acerque al objetivo de forma convincente, los recortes de tipos serán prudentes y graduales.